LIPOFILLING CORPORAL

1 Definición del lipofilling

El lipofilling (lipotrasferencia, injerto graso, relleno con grasa) es aquella técnica de Cirugía Plástica que permite utilizar la propia grasa del paciente, extraída mediante liposucción y una vez depurada, como material de relleno con el fin de utilizarlo con fines reconstructivos o estéticos.

2 Orígenes del relleno con grasa

El lipofilling o lipotransferencia es probablemente la técnica en Cirugía Plástica de más reciente aparición. Sus orígenes datan de la década de los 90 cuando el Dr. Colleman (EEUU) y el Dr. Guerrero Santos( México) comienzan a utilizar la grasa extraída mediante liposucción a bajas presiones como sustancia de relleno. Hasta la fecha, la grasa se utilizaba mediante la implantación quirúrgica de injertos en bloques, siendo los resultados que se obtenían muy pobres. Sin embargo estos dos cirujanos comienzan a ver que la infiltración de la grasa liposuccionada y por tanto licuada, favorecía la supervivencia de los injertos de grasa mejorando los resultados que se obtenían con respecto al método tradicional. Sin embargo, estos dos doctores diferían en el método de cómo trataban o depuraban la grasa una vez extraída.

3 ¿Cómo y qué finalidad se busca al depurar la grasa en el lipofilling?

El objetivo que busca depurar o tratar la grasa una vez extraída, es obtener las células inmaduras de la grasa (preadipoblastos) así como las células madre mesenquimales, desechando las sustancias que no van a tener finalidad ninguna y que pueden dificultar el prendimiento y supervivencia de las mismas (células de grasa maduras, células de grasa rotas, aceite, anestésico, sangre, etc…).

Actualmente son varios los métodos que se utilizan para depurar la grasa liposuccionada. Centrifugado, lavado, decantación, filtración y otros son los métodos físicos en los que se basan diferentes casas comerciales que ofertan una amplio stock de productos para la preparación de la grasa. Unido a esto, el añadir diferentes sustancias que generalmente provienen de la sangre del paciente (factores de crecimiento, etc…) así como métodos como el vacío para preparar el lecho aumentando la vascularizacion, prometen mejorar el porcentaje de supervivencia del volumen total del injerto graso inyectado.

Sin embargo, hasta la fecha no existe ningún estudio que nos indique qué método de preparación de la grasa –utilizada en el lipofilling– es el mejor, siendo las preferencias del cirujano plástico y el volumen que es preciso infiltrar, los factores que nos llevarán a elegir qué método de depurado es el más aconsejable en cada caso.

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4 ¿De dónde se puede obtener el injerto graso?

La lipotransferencia siempre se realiza con grasa del propio paciente extraída al principio del proceso del lipofilling. No se puede utilizar grasa de otra persona pues se rechazaría por el sistema inmunológico. La técnica de extracción difiere un poco de la técnica utilizada en una liposucción convencional. En general se aspira la grasa con jeringas o bien mediante un sistema de bajas presiones utilizando unas cánulas especiales con el fin de traumatizar lo mínimo la grasa que se va a utilizar. La grasa así extraída se purifica mediante los diferentes métodos descritos, para al final ser inyectada o infiltrada en la zona a tratar con la ayuda de pequeñas cánulas diseñadas especialmente para este tipo de procedimientos. La infiltración se realiza generalmente en múltiples túneles de manera radiada y de muy pequeño diámetro (menores de 3 mm), con el fin de permitir que la vascularizacion alcance todo el espesor del injerto graso. La infiltración de diámetros mayores solo conseguirá crear colecciones donde la zona central de la grasa se convertiría en aceite o grasa muerta originando problemas.

Aunque existen múltiples zonas descritas como donantes de grasa (abdomen, cartucheras, espalda, muslos, pubis, etc.) nuestra experiencia nos lleva siempre a recomendar extraerla de aquellos acúmulos que el paciente nos indique como zonas que generalmente no logra perder cuando realiza dieta o pierde peso. Allí generalmente las células madre y los preadipoblastos son más abundantes garantizándonos mejores resultados.

Dos características tiene la obtención de la grasa en el lipofilling con respecto a la liposucción. La primera es que al utilizarse cánulas de pequeño grosor no quedan cicatrices visibles ni en la zona donante ni en la zona receptora. La segunda es que generalmente, si los volúmenes a utilizar son pequeños, la zona de donde extraemos la grasa generalmente no cambiará de forma ni obtendrá el beneficio estético de reducción de volumen como en una liposucción convencional.

5 ¿Cuáles son sus utilidades?

Recuerdo en mis comienzos de residencia, cuando mi amigo y uno de mis maestros, el Dr. Villarreal, vino de Brasil de un congreso internacional emocionado por haber asistido a una presentación del Dr. Colleman en la que expuso sus resultados iniciales con la técnica del lipofilling. Por aquellas fechas comenzamos ambos (yo como ayudante suyo pues era residente) a realizar múltiples procedimientos de lipofilling pues prácticamente éramos de los primeros cirujanos plásticos en Madrid que ofertábamos este procedimiento.

Aunque en la actualidad existe una especie de fiebre en su utilización siendo ofertada como la solución a múltiples problemas sin ninguna base científica ni experiencia contrastada, la experiencia acumulada por mi en casi 20 años de uso de esta técnica, me hacen ser optimista pero también muy cauto, tanto en su aplicación como en las expectativas con respecto a la demanda de mis pacientes.

Indudablemente los cirujanos plásticos cada vez más, estamos intentando ampliar los usos del lipofilling pero en la actualidad, de manera contrastada y con una base científicamente demostrada, solo podemos ofrecer el injerto graso en las siguientes indicaciones:

1- El aumento del volumen de determinadas zonas corporales como el pecho, los glúteos o gemelos; o bien zonas faciales como las mejillas, labios, mentón o linea mandibular.

2- El tratamiento de cicatrices antiestéticas, hundidas o depresiones corporales originadas como secuela de accidentes, radioterapia o cirugías previas.

3- Como complemento de determinadas intervenciones en el campo de la Cirugía Reconstructiva o bien en la Cirugía Estética: aumento de volumen en los colgajos autólogos tipo DIEP si este fuera insuficiente; eliminar el adelgazamiento del tejido o minimizar el rippling que originan los implantes de mama; o bien, uniformar determinadas zonas tras una rinoseptoplastia, etc.

4- También es una solución para tratar asimetrías corporales originadas de manera accidental o congénita, como en el Sdr. de Poland o bien, como consecuencia de las secuelas originadas por la poliomielitis, etc.

5- En el rejuvenecimiento facial. Tanto como sustancia de relleno que busca reposicionar los volúmenes perdidos que ocurren en el rostro con el paso de los años, como sustancia regeneradora que busca reparar y rejuvenecer los tejidos. Así, utilizada de manera aislada o combinada para aumentar los pómulos o bien como complemento de determinadas intervenciones como en el lifting facial o la blefaroplastia, logramos mediante un procedimiento sencillo devolver el equilibrio y juventud al rostro. (Lea más sobre el lipofilling facial con la técnica más avanzada hasta la fecha)

6- Una característica en estudio del lipofilling es la capacidad pluripotencial que tienen las células madre de la grasa. Esto quiere decir que, en determinadas zonas, son capaces de madurar hacia el tejido en el cual las hemos implantado regenerando, por ejemplo, fibras musculares del corazón en casos de infarto.

Indicaciones como el uso en las mastectomías radiadas para intentar evitar la contractura capsular de los implantes utilizados en reconstrucción o como relleno de las tumorectomías tras cáncer de mama, a nuestro entender deberán ser debatidas exhaustivamente con los pacientes que nos las demanden. Son indicaciones debatidas por ausencia de evidencia científica en su beneficio o bien por la presencia de complicaciones como el aumento del riesgo de recurrencia del cáncer (existen múltiples estudios estadísticamente significativos que lo demuestran).

6 ¿Cómo se realiza? ¿Es preciso pasar por quirófano?

Dependiendo de las zonas a tratar y su amplitud, este procedimiento puede realizarse en régimen ambulatorio, bajo anestesia local o bajo anestesia local y sedación, con unas horas de estancia postoperatoria en hospital de día. En casos en los que el volumen a rellenar sea muy grande puede ser preciso tener que realizarlo bajo anestesia regional o general precisando generalmente un día de ingreso hospitalario.

Si el lipofilling se va a realizar como complemento o asociado a otra intervención, será esta intervención la que marque el lugar de realización y el tipo de estancia que precisará realizarse.

La mayor parte de los tratamientos de lipofilling se realizan en quirófano, aunque en casos de pequeños rellenos o retoques se podrán realizar en la sala de tratamientos de consulta, pues el proceso es muy similar a los rellenos con ácido hialurónico.

7 ¿El lipofilling o relleno con grasa es definitivo?

Quizás sea esta la pregunta que con más frecuencia nos realizan los pacientes que demandan este procedimiento. Y la respuesta es afirmativa.

El resultado del lipofilling es definitivo; efectivamente, la grasa depositada en el lipofilling como cualquier injerto, una vez que prende y sobrevive a la fase inicial de revascularización, permanecerá en la zona de manera indefinida.

Sin embargo hay que aclarar una serie de conceptos que generalmente originan confusión y que son básicos para que nuestros pacientes puedan comprender las características evolutivas y técnicas del lipofilling.

Es básico hacer comprender a nuestros pacientes, que para conseguir un resultado adecuado en relación al volumen que deseamos obtener, es preciso realizar varias sesiones de lipofilling. Este hecho se debe a varios factores que dependen de las características del injerto graso, de la zona de donde lo extraemos, de la zona donde lo vamos a depositar y de la propia técnica. Las razones son:

1. A pesar de que procesemos, depurando la grasa obtenida mediante los diferentes métodos comercializados, con el fin de eliminar aquella parte que sabemos a priori que no va a tener ninguna utilidad (la cantidad que obtenemos de injerto graso del total del volumen liposuccionado viene a ser en torno al 40-70%), parte de ese injerto graso depurado, sigue siendo un tejido sin ninguna utilidad.

2. Además del total de células que van a sobrevivir revascularizándose, se sabe que solo son los preadipoblastos y las células madre de la grasa, las únicas células que van a tener capacidad de perdurar y ser capaces de ser efectivas a largo plazo como depósito de grasa.

3. Hay zonas en el cuerpo donde estas células aparecen en mayor densidad. Diversos artículos relacionan los depósitos de grasa más granular (como en el pubis) con una mayor dominancia de estas, al igual que aquellas zonas que son refractarias a dietas.

4. Se postula también, que los anestésicos locales (sobre todo la lidocaína) son tóxicos sobre las células de grasa extraídas. Es por esta razón que cuando realizamos el lipofilling bajo anestesia general, sedación o regional no infiltramos la zona con ningún anestésico pues disminuye el porcentaje de supervivencia del injerto graso.

5. Las zonas donde el injerto de grasa tiene más probabilidad de sobrevivir son aquellas que están mejor vascularizadas. Depositar el injerto graso en el músculo o bien pegado al periostio (capa que cubre y vasculariza el hueso) son maniobras que potenciarán el resultado. Sin embargo las zonas con cicatriz o aquellas que han recibido radioterapia, sabemos que suponen un obstáculo al prendimiento del injerto graso.

6. Es fundamental depositarlo en lo que denominamos microinfiltración multiplano, ya sea radial, lineal, en gotas, etc. Es decir, inyectar la grasa en múltiples microtúneles (menores de 3 mm como mencionamos) utilizando los diferentes planos que nos permitan todo el espesor disponible. De esta manera desde los más profundos hasta el nivel más superficial, infiltraremos siempre si es posible periostio, músculo, fascia, grasa, tejido celular subcutáneo y por último, plano subdérmico. En las sesiones iniciales, conas con escaso grosor de tejido, cicatrices muy adheridas a planos profundos o bien pacientes con tejidos muy delgados y atróficos no permitirán el depósito de grandes cantidades de injerto graso.

7. Por último, un concepto que se estudia actualmente y que hay que controlar en la técnica es la denominada Presión Hística. Siempre en el injerto graso, a diferencia de otro tipo de relleno se tiende en cada sesión a sobrecorregir debido a la pérdida de volumen que vamos a sufrir a corto plazo. Sin embargo, esta sobre corrección no debe de producir un aumento de presión en la zona tratada que dificulte el correcto aporte vascular al injerto de grasa.

8 Conclusiones

Como hemos visto el lipofilling es una técnica en expansión cuyas utilidades son amplísimas. El resultado en volumen y forma, una vez alcanzado se mantendrá de manera indefinida. Sin embargo, es muy raro que con una sola sesión de lipofilling logremos alcanzarlo. Generalmente y dependiendo de las características enumeradas previamente, será preciso realizar por término medio entre tres y cinco sesiones pues, en condiciones normales, a los tres meses (que es cuando se considera que se estabiliza el resultado) nos queda entre un 40-50% del volumen infiltrado. Este hecho –que depende de la falta de predictibilidad en el porcentaje del injerto graso que va a sobrevivir– es a fecha de hoy el principal factor limitante, siendo el objetivo central en la investigación de cómo mejorarlo, disminuyendo así el número de sesiones que se precisan para conseguir el resultado deseado.

Las sesiones de lipofilling se deberán de realizar dejando transcurrir unos tres meses entre cada sesión para poder valorar el volumen residual que permanece tras cada sesión. Tras cada sesión el paciente deberá de proteger la zona tratada de la movilización en torno a una semana, llevando prendas compresivas en la zona de donde hemos extraído el injerto graso como en una liposucción.

La recuperación tras el lipofilling suele ser muy rápida. Dependiendo de la zona tratada y volumen infiltrado, el periodo que se suele tardar para la reincorporación puede variar desde unos 5 días a dos semanas, periodo en el que desaparecerán las molestias, hematomas e inflamación originada por la sobrecorrección en la zona tratada.

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