
La simetría absoluta no existe y es normal que haya pequeñas diferencias entre un lado y otro del cuerpo. Lo vemos en la forma de los músculos, la posición de las estructuras o incluso en la manera de estar de pie. Cuando alguien nos consulta para corregir una asimetría corporal, el objetivo no tiene por qué ser conseguir dos lados idénticos. En la mayoría de los casos, se trata de reducir una diferencia visible en función de la anatomía de cada persona.
Corregir una asimetría corporal de manera absoluta no es un objetivo realista
La anatomía humana presenta diferencias naturales entre ambos lados del cuerpo. Incluso cuando una asimetría es muy evidente visualmente, puede haber factores que expliquen su apariencia:
- Distribución y cantidad de tejido
- Desarrollo de la musculatura
- Forma y proporción de los huesos
- Características de piel y tejidos
- Postura y forma de apoyar o utilizar el cuerpo
- Diferencias anatómicas del desarrollo
La anatomía marca los límites de la corrección
Cuando valoramos corregir una asimetría corporal, debemos tener en mente siempre que la anatomía condiciona el resultado. No partimos de una estructura que haya que repetir idénticamente en el otro lado.
La forma de los tejidos, sus proporciones y su relación con el resto del cuerpo es lo que va a determinar qué cambios pueden llevarse a cabo y hasta qué punto tiene sentido llegar.
La planificación es fundamental para conseguir una corrección que tenga sentido dentro del conjunto corporal de cada paciente. Además, ayuda a tener unas expectativas realistas antes de la cirugía.
Corregir no es eliminar por completo la diferencia
Si has notado alguna asimetría en tu cuerpo, puedes haber pensado que la solución es hacer desaparecer cualquier diferencia. Sin embargo, una pequeña variación entre ambos lados puede seguir existiendo tras la corrección, y eso no significa que el resultado sea inadecuado.
El objetivo suele ser reducir la diferencia hasta lograr una apariencia más equilibrada, que no intenta reproducir de forma exacta la anatomía del lado contrario.
La diferencia entre igualar y armonizar es muy importante. Buscar una simetría milimétrica puede no ser posible y tampoco necesario. Lo realista son unas proporciones coherentes con el conjunto corporal.
Las expectativas y los resultados
En consulta, antes de decidir cómo se va a tratar una simetría, el doctor Díaz Gutiérrez concreta con los pacientes qué quieren cambiar.
No es lo mismo buscar un cambio de volumen que corregir una diferencia de forma o compensar una proporción. Por ejemplo, si la diferencia afecta al volumen de las piernas, puede valorarse un aumento de gemelos. Pero su indicación y resultado van a depender de las características de cada persona.
Piensa que cuando vemos un cuerpo equilibrado, no todas sus medidas son exactamente iguales. Estas proporciones también influyen en el resultado final. Por eso, cuando valoramos corregir una asimetría corporal siempre lo hacemos teniendo en cuenta el cuerpo en su conjunto.
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